Desarrollo de la Interfaz Expresiva
Enrútate no se traduce a la pantalla como una copia del tablero físico. Su paso a lo digital nace de una lectura de sus comportamientos: recorrer, decidir y modificar. Por eso, la Interfaz Expresiva entiende el recorrido como un sistema activo, donde cada avance implica elegir, alterar y volver a interpretar un espacio que cambia.
Desde esa lógica, la interacción no se reduce a llegar a un punto final. Cada acción produce una alteración visible en el tablero: aparecen nuevas rutas, cambian los patrones, surgen interferencias y se transforma la relación del usuario con el espacio. Así, el movimiento deja de ser solo desplazamiento y se convierte en una forma de descubrir, reorganizar y comprender el sistema.